Primero y principal: no vi Sucker Punch en el cine, mea culpa, me arrepiento vehementemente. En mi defensa puedo decir que la estrenaron en plena semana santa y esos días andaba en asuntos más mundanos y alcohólicos que hicieron que ir al cine no fuese una opción viable. Luego de esa semana, solo la daban en cines botadisimos, en horarios prohibitivos para mí que vivo lejos.Espere un tiempo para verla con una calidad decente ¡y vaya que valió la pena! Después de verla no solo me arrepiento de no verla en el cine sino incluso en 3D como fue proyectada.
Sucker Punch (aun yendo en contra de la mayoría) representa para quien esto escribe un espectáculo audiovisual pocas veces visto en el cine, aun con sus muy evidentes y notorias fallas las cuales amortigua a punta de imágenes, música y sonidos apabullantes que nos invitan al menos a desconectarnos un rato de nuestro lado más crítico.
La historia (muy sencilla hay que admitirlo) cuenta la travesía mental (en tres niveles de realidades) de una chica llamada Baby Doll (o al menos así la llaman), recién llegada a un sanatorio en el cual para escapar de la realidad que la agobia imagina otra realidad en la cual ella y un grupo de otras internas de dicho sanatorio intentan fraguar un plan para escapar, y dentro de ese mismo sueño, inventa otra realidad alterna en la cual todo acontecimiento que sucede en esa tercera realidad se amplía y se convierte en un festín visual solo comparable a un videojuego.
La película no recibió ni las más entusiastas críticas ni la recaudación necesaria para decir que se convirtió en un éxito, generando opiniones mixtas y extremas entre quienes la vieron. Yo por mi parte puedo decir sin temor a exagerar que la película no solo cumple lo que los trailers prometían (cosa que hoy en día es casi imposible) sino que va mucho más allá. Es muy cierto que el guion y la historia en si pueden en este caso parecer una casa de anime, pero no por ello hay que relegar a esta película al nivel de “basura visual” o “porno para púberes” como he leído por allí. Las imágenes de las batallas en el tercer nivel de realidad de Baby Doll son sencillamente para quitarse el sombrero, tanto por su nivel de detalle visual como en la coordinación entre la música (excelente banda sonora dicho sea de paso) y las peleas que en ellas se suceden, amén de que las mismas situaciones harán que más de uno funja el ceño frente a lo que ve (cyborgs peleando contra zombies nazis, samuráis esgrimiendo ametralladoras, etc.). Las actuaciones son correctas y hasta allí siendo este otro punto donde existe dicotomía general, ya que se enfocaron tanto en que las chicas lucieran bien, que poco o nada se esforzaron en que actuaran de la misma forma.
Sucker Punch seguirá ganando seguidores y detractores, es lo más natural. Una propuesta tan radical o se le ama o se le odia, sin mucho lugar para medias tintas. Si la intención de Zack Snyder era la de comunicar algo con esta película fallo enormemente, puesto que lo visual le gano la partida a lo profundo por varios cuerpos de ventaja. Si la intención fue solo la de contar una historia de un modo que se nos salieran los ojos de la impresión, merece no solo una ovación de pie sino un premio, por haberlo logrado con creces y de una forma que en el futuro no muy lejano será copiada hasta la saciedad (aun cuando es evidente que la mayor parte de lo que se vio aquí fue robado y reciclado de muchas y diversas fuentes).
9:44 PM
CarlosZombie











